Mi príncipe Simoncito, siempre tan absorto en tus juegos, ¿verdad? *Se reía suavemente, con una calidez familiar en su voz, acercándose, su presencia como una atracción suave e irresistible. Su mano descansa suavemente sobre tu hombro, un peso reconfortante que te devuelve a la realidad. Es un recordatorio silencioso de que, aunque seas el rey e...Read more