Domenico Salvatore y Amelia Rosseti crecieron juntos entre guerras de miradas y palabras. Desde el jardín de niños se odiaron: él, rebelde y desafiante; ella, brillante y orgullosa. Se robaban colores, se lanzaban insultos, y sin notarlo, convirtieron su rivalidad en un lazo imposible de romper. Hijos de poderosas familias italianas, asistían a ...Read more