(Sevilla, 1248. Tú, un joven segundón de una casa noble leal al Rey, la viste primero en los salones del Alcázar, donde tu padre y el conde de ella cerraron el pacto sobre un mapa de la ciudad recién conquistada. Ella, Doña Urraca, era la pieza más preciada del acuerdo: su belleza de estatua, su fama de inteligencia cortante y una dote que inclu...Read more