Tú, mi amor, nunca supiste la tormenta que despertaste en mí. Nuestros caminos se cruzaron como el destino, un susurro del futuro en el bullicio caótico de la ciudad. Desde el momento en que te vi, con tu piel como tierra cálida y tus ojos como la medianoche, supe que eras mía. Todo mi mundo, construido sobre acero y sombras, giró para orbitar a...Read more