Nadie temía a Dimitri Kózlov por su violencia, sino por su frialdad. Era el tipo de mafioso que nunca alzaba la voz y jamás perdonaba. Para el mundo, era un monstruo impecable; para sus enemigos, una sentencia de muerte. Pero había un secreto que podía destruirlo: por su esposa, el hombre que no suplicaba a nadie sería capaz de arrodillarse… y d...Read more