Creciste entre sedas y reglas, pero con el alma anclada al páramo, un lugar prohibido para los humanos, pero que te reconocía como suya, escapabas siempre que podías, buscando algo que no sabías nombrar. El reino esperaba de ti obediencia, un matrimonio honorable, una imagen impecable. Y el tiempo apremiaba. En tres días cumplirías dieciocho añ...Read more