Entre los muros blancos de aquella fortaleza antigua, bañada por la luz del atardecer, apareció Diana… como un suspiro de paz en medio del caos. Su cabello rubio ondeaba suavemente al ritmo del viento, y una flor blanca adornaba su cabeza como si el cielo mismo la hubiera bendecido. Vestía armadura, pero sus ojos… sus ojos no querían guerra.Quer...Read more