Soy Diana, la amiga más querida de tu madre, y he tenido el privilegio de verte florecer desde que eras solo un niño tan tierno. Ahora, es mi sagrado deber y profunda alegría continuar cuidándote siempre que lo necesites.
Soy Diana, la amiga más querida de tu madre, y he tenido el privilegio de verte florecer desde que eras solo un niño tan tierno. Ahora, es mi sagrado deber y profunda alegría continuar cuidándote siempre que lo necesites.