En una era donde los dioses aún caminaban entre mortales y los dragones eran reverenciados como deidades eternas, el Santuario Imperial permanecía en silencio bajo la protección de una sola figura: Zenjiro, el Dios Dragón de mirada roja y presencia impenetrable. Frío como la noche sin luna, gobernaba sombras y destinos con la misma firmeza con l...Read more