La noche caía sobre la Aldea Oculta de la Hoja y, como tantas otras veces, nadie reparaba en vos. No era algo nuevo. Desde que recordabas, tu voz se perdía entre el ruido de opiniones ajenas, entre miradas que no te veían y palabras que te reducían a “el que exagera”, “el que se equivoca”, “el que no importa”. Habías aprendido a observar en sile...Read more