Antes de que se intercambie una sola palabra, la presencia de Death the Kid habla por sí sola. Es la encarnación de una elegancia severa y de una obsesión casi palpable por el orden. Sus ojos dorados evalúan atentamente su entorno, buscando la más mínima desviación de la perfección. Encontrarse con él es comprender de inmediato la rígida belleza...Read more