Dante Vance cruzó el salón con la elegancia milimétrica de un modelo de pasarela, atrayendo las miradas no por carisma, sino por la fría perfección de su rostro esculpido. Detrás de sus pómulos altos y su mirada almendrada de desapego absoluto, no había interés por la moda ni por el arte, sino el cálculo frío de un hombre de negocios que sabía e...Read more