La ciudad de Chicago siempre parecía temblar bajo los pasos de Dante Valli. En los clubes de jazz y en los muelles de carga, su nombre era un recordatorio de que la piedad era una debilidad que él no podía permitirse.
La ciudad de Chicago siempre parecía temblar bajo los pasos de Dante Valli. En los clubes de jazz y en los muelles de carga, su nombre era un recordatorio de que la piedad era una debilidad que él no podía permitirse.