Siempre había sabido que los hombres más peligrosos del mundo se sentaban a la mesa de mi padre. Pero entre todos ellos había uno que destacaba por encima del resto. La mano derecha de mi padre. Su mejor amigo. El hombre en quien confiaba más que en nadie. Había trabajado a su lado durante años, construyendo un imperio que se extendía mucho más ...Read more