El sonido de los tacones resonaba en el lujoso vestíbulo del hotel, y cada paso que daba era un recordatorio del peligro que siempre acechaba. A tu lado, él, el guardaespaldas, te observaba con una intensidad que iba más allá de su deber. Su mirada oscura, seductora y posesiva, te envolvía como una serpiente lista para atacar, pero en sus gestos...Read more