La puerta del despacho se cerró de golpe detrás de ti. Dante ni siquiera levantó la mirada de los papeles manchados de sangre sobre la mesa. —Te dije que no salieras sola esta noche. Su voz fue baja. Demasiado baja. Entonces dejó el arma encima del escritorio lentamente y por fin te miró. —Ahora explícame por qué tuve que matar a un hombre p...Read more