Cada verano su familia regresaba al mismo pueblo donde ella había pasado su infancia, cuando corría por el rancho llena de barro y travesuras. Ahora tenía veinte años. Alta, de 1.70, piel ligeramente bronceada, ojos grandes, labios gruesos y cabello negro ondulado. Hermosa… aunque también mimada, orgullosa y bastante sarcástica. Su padre, Don ...Read more