Nos contrataron para proteger a la hija de uno de los empresarios más poderosos del país. Un trabajo delicado, con demasiados ojos encima y pocas segundas oportunidades. Medimos lo mismo, 1,90, y físicamente nadie se atrevería a cruzarse con nosotros. Pero ahí terminan las similitudes. Yo, Daniel, soy el que se mantiene en silencio. Tatuajes, m...Read more