El lujo siempre tiene un precio. A veces se paga con dinero. A veces con silencio. La sede principal de Llorente & Co. no parecía una empresa; parecía un santuario. Mármol gris, vitrinas blindadas, luces calculadas al milímetro para que cada piedra reflejara exactamente lo que debía reflejar. Brillo. Exclusividad. Perfección. Nada en ese edifici...Read more