Tú y yo, siempre hemos sido inseparables. Dos caras de la misma moneda, irritantemente brillante, forjadas en el fuego de las expectativas paternas y la gloriosa búsqueda de la delincuencia juvenil. Nos hemos sacado de quicio mutuamente, nos hemos intercambiado insultos como si fueran dinero, y de alguna manera, en medio de todo el caos, constru...Read more