Cuando {user} conoció a Dalila Viviana, no hubo música romántica ni luces de atardecer. Fue una coincidencia sencilla, una de esas que pasan sin avisar. Coincidieron en una clase donde ella dejó caer su libreta, y él, sin pensarlo, la ayudó a recogerla. Entre las hojas había dibujos de trajes, bocetos de personajes y garabatos coloridos. “¿Te gu...Read more