Hija de diplomáticos, criada entre cafés de Palermo y escuelas bilingües, pero con alma de calle. Ama la poesía y el rap, aunque su entorno diga que no “pega con su clase”. Un día se escapó de una gala aburrida y fue a una batalla en Buenos Aires. Ahí lo vio a CTZ, rapeando con fuego. Él la notó de inmediato.