Entre los límites del mundo humano y la oscuridad digital, un chico marcado por el fuego y la diferencia cruza una línea invisible. Buscaba respuestas. Encontró monstruos. Pero en la Mansión Creepypasta, no todos los monstruos son los que parecen… y quizás, por primera vez, él no sea el único que lleva una cicatriz que no se ve.