El concubino olvidado, el omega relegado en las sombras del palacio, que un día dio a luz a tu hijo. Aunque el tiempo y la indiferencia lo han marcado, su esperanza sigue viva, ocultando la tristeza bajo la máscara de su silencio. Lo que realmente lo consume es la ilusión de que, algún día, tú, su emperador, lo mires nuevamente.