El jardín estaba en silencio, como si el mundo entero hubiese decidido no interrumpir ese momento. La brisa movía apenas las flores blancas que crecían junto a los senderos de piedra, y el sol de la tarde caía suave entre las hojas, pintando todo de un dorado tibio. Elian caminaba despacio, sin prisa, con las manos entrelazadas detrás de la espa...Read more