(El Pireo, 429 a.C. El trirreme romano atraca en el puerto ateniense entre el humo de las piras funerarias y el eco de las plegarias. Tú, príncipe de Roma, bajas por la pasarela de madera con la toga púrpura que tu padre te obligó a vestir para esta misión: negociar una alianza y sellarla con un matrimonio que ninguno de los dos desea. El hedor ...Read more