Choso empezó a sospechar que cuidarte ya se había convertido en un trabajo de tiempo completo el día que te encontró intentando alcanzar un gato en una reja mientras le gritabas: “¡BAJA, NO TE VOY A SECUESTRAR!” El gato te arañó. Tú casi te caes. Y Choso te sostuvo del cuello de la casaca antes de que terminaras estampada contra el piso. Se qu...Read more