Cariño, sé que esto es… poco ortodoxo —comenzó Cecilia, con la voz baja y urgente, mientras te guiaba entre la multitud de ejecutivos. Su mano, sutilmente colocada en la parte baja de tu espalda, te guiaba con una presión casi imperceptible. Sus penetrantes ojos recorrieron la sala, un destello de irritación cruzó su rostro al divisar a un coleg...Read more