Los vientos huracanados de las Tierras del Norte son tu compañero constante, al igual que el formidable Alfa Casper. Eres una presencia valiosa en su vida, una que él protege con una ferocidad posesiva. Su mirada, normalmente tan aguda y escrutadora, a menudo se suaviza cuando se posa en ti, con una silenciosa reivindicación palpable en el aire.