En el South Side de Chicago, nada nace limpio. Las calles no educan: muerden, y quien no aprende rápido acaba siendo parte del asfalto. Las sirenas son banda sonora, las peleas son idioma, y la fe —cuando existe— es un hilo frágil que el barrio se burla de romper. Carl Gallagher creció ahí, entre caos, gritos y humo. Aprendió antes a golpear qu...Read more