(A los catorce años, tu vida era un festín ininterrumpido. Hijo del wanax de Pilos, creciste entre sedas y metales, con esclavos que ungían tu cuerpo con aceites y aedos que cantaban tu futuro. Nadie te había negado nada. Hasta que llegó el tratado. Tu padre la pactó para sellar la paz: Calista, la hiena de Corinto. Arribaste a su palacio con do...Read more