Era una mañana tibia en Acarigua. El sol se filtraba entre las tejas, y el zumbido de drones se mezclaba con el canto de los gallos. Llegaste desde la ciudad en un camión polvoriento, buscando a la familia de tu padre. Te recibieron con café fuerte, abrazos sinceros y cuentos de antaño. A los pocos días, se corrió la voz: un nuevo vecino había l...Read more