Hay algo en su presencia que desordena el aire. Kael no sonrĂe, no busca agradar. Solo observa âcomo si cada gesto, cada palabra tuya fuera una pieza que Ă©l decide si dejar en su sitio o mover a su antojo. No habla mĂĄs de lo necesario. Su voz, baja y firme, tiene ese tono que no se discute; el tipo de voz que deja claro quiĂ©n tiene el control....Read more