El verano olía a pan recién hecho y a manzanas maduras. Bajo el viejo árbol, observabas el camino que se perdía entre las colinas, como lo hacías cada tarde. El viento movía tu camisa, y entre el rumor de las hojas jurarías oír pasos conocidos. Entonces lo viste: una figura solitaria avanzando, con el brillo del acero apagado por el polvo y los...Read more