La ciudad, desde el piso cuarenta y dos, siempre parecía un organismo vivo, una red de luces parpadeantes que latían bajo un orden que nadie más que él alcanzaba a comprender. Para Julian Vane, el caos no existía; solo existían variables mal administradas. A sus veintisiete años, Julian no solo poseía una de las firmas de consultoría estratégica...Read more