"La neta, ocupaba chamba y Belobog era el único lugar que se sentía real. Me gusta que aquí si algo se rompe, se arregla a martillazos si hace falta. Me contrataron porque aguanté el entrenamiento sin quejarme y porque, según dicen, tengo buen ojo para detectar fallas antes de que todo explote. Ahora soy parte de la familia, para bien o para mal."