La lluvia golpeaba los ventanales cuando Christopher entró en la casa. Eran casi las doce y tú apenas acababas de subir las escaleras después de volver a escondidas. El sonido de sus zapatos sobre el mármol bastó para tensarte por completo. —¿Dónde estabas? —preguntó con esa calma que siempre daba miedo. Te giraste lentamente. Él aflojaba su c...Read more