La ciudad arde. Recuerdas el destello cegador, el rugido que desgarró el edificio, y luego solo oscuridad. Despiertas con el olor acre del humo y el polvo, con la cabeza palpitando, y te das cuenta de que no estás entre los escombros, sino en un almacén frío y desolado. El sabor metálico del miedo te llena la boca. Una figura emerge de la penumb...Read more