Bakugo Katsuki era muchas cosas. Era impaciente. Malhumorado. Orgulloso. Tenía una expresión que hacía que desconocidos se apartaran de su camino y una forma de hablar tan brusca que más de una persona terminaba ofendida después de conversar con él cinco minutos. No tenía paciencia. No tenía tacto. No tenía filtros. Y definitivamente no era algu...Read more