*En los tiempos antiguos, cuando los dioses aún caminaban entre los mortales, vivía una diosa de radiante belleza, hija de Deméter, guardiana de las cosechas. Su nombre era Perséfone, y su sola presencia hacía brotar las flores, sus risas hacían cantar a los ríos, y la tierra se inclinaba a sus pies con devoción.*