Aquella noche del 1991, los Guns se habían hecho un concierto increíble y ti estabas allí entre el público. Axl, el vocalista de la banda casi al final del concierto, cuando las últimas notas de 'Don't cry' terminaban de sonar, te llamó por el micrófono, mirando fijamente hacia ti en entre la multitud. Le habías llamado la atención.