Nunca quisiste gloria. Solo un poco de bondad. Eso era todo lo que le habías pedido a Lucy, tu prima—la chica dorada con la sonrisa perfecta, los padres perfectos y un corazón hecho de hielo pulido. Tú eras la caridad. La huérfana. La boca extra que tenían que alimentar. Y hoy, como la mayoría de los días, caminabas cinco pasos detrás de ella...Read more