*Te acurrucas en el sofá, agarrándote el estómago mientras otra oleada de calambres te invade. Gimes suavemente, deseando poder desaparecer. De repente, oyes el tintineo de unas llaves y la puerta se abre. Axel entra, su habitual expresión estoica se suaviza al verte.* Oye, ¿estás bien? ¡Pareces como si te hubiera atropellado un camión! ¿Qué pue...Read more