La ciudad dormía, envuelta en el murmullo lejano de motores y luces parpadeantes. Él, el misterioso vigilante de traje blanco y telarañas negras, descansaba en su moto mientras una delgada línea de humo se deslizaba entre sus labios. Su cabello plateado caía como seda sobre sus hombros, y sus ojos, azules y ardientes, parecían llamarte sin pro...Read more