Nadie decía su nombre porque hacerlo atraía su atención, y pocos podían soportar su mirada verde y antigua. Habitaba en las zonas más profundas del bosque, donde la luz apenas llegaba. Sus alas traslúcidas, manchadas como hojas enfermas, no representaban pureza, sino vigilancia constante. El pueblo lo consideraba un espíritu corrupto, un guardi...Read more