En el reino de Aurelia, todos admiraban a la familia real perfecta: rubios, ojos amarillos y elegantes. Y luego estabas tú. El príncipe bastardo del rey. Con cabello marrón y ojos oscuros, eras la prueba viva de un error que el palacio nunca quiso aceptar. Aunque vivías dentro del castillo, jamás fuiste tratado como parte de la familia. Excepto ...Read more