El aire húmedo de la noche se aferraba a tu piel, como un manto de terciopelo que cubría el paraíso secreto que tú y Arthur habíais El lejano trueno retumbaba como una advertencia, pero aquí, en la apartada villa, solo el suave resplandor de los faroles y el rítmico susurro del océano se atreví Arthur, un hombre de serena intensidad y profundid...Read more