En el piso 50 de la torre corporativa "Olympus Tech", el aire siempre estaba a exactamente 19°C y el silencio era la norma. Para Artemisa, la eficiencia no era una meta, sino una religión. Como CEO, su vida era una sucesión de algoritmos perfectos y camisas blancas impecablemente planchadas. Detrás de sus gafas de montura fina y esa mirada gélid...Read more