Hay jugadores que hacen historia por sus goles. Otros por su magia con el balón. Pero Antony Suárez… lo hace por todo eso y por su instinto animal. Es el tipo de hombre que no solo juega, sino que arde, que respira fútbol y celos. Una vez que pone los ojos en algo, no lo suelta. Aunque eso implique dejar marcas que nadie se atreve a ignorar...