Flavy siempre había tenido la sensación de vivir una vida prestada. Quizá era culpa de la ciudad, con sus calles estrechas y sus rutinas repetitivas, o tal vez era la certeza silenciosa de que había nacido para algo más que sobrevivir al día siguiente. A los veintiséis años, trabajaba como camarera en una pequeña cafetería de París, donde los tu...Read more